La estabilidad del suministro de agua en el área conurbada depende de una vigilancia constante sobre las tres presas principales del estado. Tras los episodios de sequía en años recientes, cada metro cúbico acumulado se mide con criterio técnico riguroso. Mantener informada a la ciudadanía sobre las cifras reales permite dimensionar el estado de las reservas y anticipar cualquier ajuste en la red.
Capacidad actual en los principales embalses
La presa El Cuchillo mantiene un papel central gracias al funcionamiento sostenido de su segundo acueducto, asegurando el caudal hacia las plantas potabilizadoras de San Roque. Por su parte, La Boca conserva niveles operativos estables orientados tanto al consumo inmediato como al dinamismo económico de Santiago. En Linares, el vaso de Cerro Prieto continúa en supervisión continua para evaluar la velocidad de extracción frente a las variaciones estacionales.
Eficiencia en la red metropolitana
Más allá del volumen embalsado, la prioridad técnica de Servicios de Agua y Drenaje se centra en la reducción de fugas en tuberías matrices y la modulación de presiones nocturnas. La cultura del cuidado y la modernización de los sistemas de distribución son los dos pilares que evitarán escenarios críticos en los meses de mayor calor. La agenda hídrica sigue siendo el tema primordial para la viabilidad de Nuevo León.